sábado, 15 de noviembre de 2008

DESDE REPUBLICA DOMINICANA

Hola a todos, Este articulo lo encontre en la pagina web y me parece interesante ya que la prensa comienza recoger la informacionde migraciones como un asunto humanitario. un abrazo.


REUTERS - 06.05.2008 14:10ENFOQUE-
A. Latina se debate entre amor y odio ante inmigrantesPor Alexandra Valencia y Carlos Andrade GarcíaQUITO (Reuters) - Gloria Grisales agarró lo poco que tenía a mano y abandonó Colombia hace dos años huyendo del sangriento conflicto interno que azota a su país. Hoy es una inmigrante ilegal, no tiene un trabajo fijo y sus dos hijos, al igual que ella, son discriminados por su origen.El "vía crucis" de Grisales podría compararse al que muchos latinoamericanos viven en los más recónditos lugares del planeta, a los que se trasladan en busca de un mejor futuro económico.La historia puede replicarse en Lima, México, Santiago y Buenos Aires, con diferentes actores, pero similares matices de explotación y maltrato, lo que es una paradoja dado los esfuerzos que realiza América Latina para que Estados Unidos y Europa den un trato digno a sus millones de emigrantes."Sufrimos problemas de discriminación y xenofobia, sobre todos los niños. La verdad es que la situación de nosotros es crítica," dijo Grisales, con el tradicional acento colombiano, en un refugio para inmigrantes que recibe denuncias de ataques en su contra por parte de la población y autoridades."A mi hijo le pegan y le dicen colombiano guerrillero, narcotraficante (...) No todos estamos aquí por hacerles mal," agregó la colombiana, quien permanece ilegalmente en Ecuador, país que tiene una de las tasas de emigración más altas de la región, desde que una crisis arrasó con la economía en 1999.MAS ALLA DE LOS NUMEROSUn 25 por ciento de los ecuatorianos ha emigrado y reside en otro país, según cálculos internacionales, en una muestra de un fenómeno que afecta a unos 191 millones de personas en el mundo al optar por la migración, temporal o permanente, como el camino hacia el empleo.Sin embargo, la pequeña nación andina de más de 13 millones aparece hoy como un punto de atracción para miles de habitantes de países sudamericanos, que quieren tomar ventaja de su relativa estabilidad económica y crecientes salarios, desde que adoptó el dólar como moneda en el 2000, para zanjar la crisis económica.No existen estadísticas oficiales con respecto a cuántos extranjeros viven en Ecuador, pero al menos unos 500.000 colombianos residen legal o ilegalmente. A ellos se suman miles de peruanos y bolivianos que trabajan en sectores de la construcción, la agricultura y servicios domésticos.El proceso de inserción, que se registra a lo largo de toda América Latina, por el aumento del flujo de emigrantes atraídos por las economías más sólidas de la región, como Chile, no ha sido fácil.Una encuesta aplicada en el 2006 por el Servicio Jesuíta a Refugiados, ente que apoya a los emigrantes, determinó que el 55 por ciento de residentes en barrios y comunidades con alta presencia foránea en Quito, considera que el ingreso de colombianos resta trabajos e incrementa la delincuencia.La supuesta competencia laboral de los inmigrantes y su vinculación delictiva alimentan percepciones que pueden traducirse en actitudes discriminatorias, un fenómeno que afecta a todos los latinoamericanos, que batallan por reducir un desempleo que llegó al 8,2 por ciento en el 2007.En México, un paso clave para miles de latinoamericanos en ruta a Estados Unidos, se han reportado la explotación de infantes, secuestros de trabajadores inmigrantes y violaciones y abusos sexuales contra mujeres. En República Dominicana, Chile y Colombia hay casos similares. Y la lista puede seguir.Los ataques contra colombianos o peruanos en Ecuador aún son esporádicos, pero las autoridades se mantienen en alerta, más aún cuando Naciones Unidas ha advertido que la región no puede permitir la impunidad, porque podrían alentar replicas de ataques peores a los que se viven en países desarrollados.Los otros escollos que enfrentan los inmigrantes van desde problemas para enrolarse, alquilar una vivienda, conseguir préstamos y acceder a los servicios estatales de educación y salud. Incluso los inmigrantes con proyectos exitosos tienen historias xenófobas que contar."El origen de las personas no puede ser nunca un criterio para convertirlas (...) en peligro de seguridad," dijo el ministro de Gobierno de Ecuador, Fernando Bustamante, después de que una turba recientemente quemó a dos colombianos, por supuestamente asesinar a un poblador de una localidad costera.El caso está en investigación. Colombia expresó su malestar por el incidente.REGULARIZACION, UN PUNTO CLAVELos inmigrantes residentes en Ecuador enviaron a sus países de origen unos 135 millones de dólares en el 2007, entre remesas y transferencias corrientes, frente a los 3.087 millones de dólares que recibió el país andino de sus emigrantes, según datos del Banco Central (BCE).Entre Ecuador, Colombia y Perú rigen salarios mínimos de unos 200 dólares mensuales, por lo que la movilización de personas se alimenta por el acceso a puestos de trabajo y la estabilidad social.Aunque no existen datos sobre los flujos migratorios dentro de la región, organizaciones de derechos humanos y la Iglesia Católica han insistido en la necesidad de regularizar a los miles de ilegales, para evitar la explotación laboral.Ecuador y Perú, países entre los que existen políticas migratorias flexibles lo que complica la identificación de ilegales, pusieron en marcha un programa que ha permitido a unos 600 peruanos obtener permisos laborales desde el 2006, según datos del Ministerio de Trabajo de Ecuador.Abos países redujeron al mínimo los costos para facilitar la regularización, un proceso con el que Ecuador ha cubierto las actividades dejadas por sus emigrantes. Chile emprendió el año pasado una iniciativa similar que beneficiaría a unos 20.000 inmigrantes ilegales.Pero, el trabajo todavía está en pañales, más aún cuando expertos no se ponen de acuerdo con respecto a si América Latina, que atraviesa por un repunte económico alentado por el alza del precio de sus materias primas, verá aumentar o disminuir el flujo de inmigrantes dentro de su jurisdicción."Yo no le alquilo a colombianos porque son peligrosos. Uno no sabe si son delincuentes o narcotraficantes. Siempre me dan miedo cuando me encuentro uno en la calle," dijo una señora, que no quiso identificarse, en un populoso barrio de Quito.(Redacción Quito. Editado por Paulina Modiano)

Neyra PaulinoRepublica Dominicana, Sto. Dgo.

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